Miriam Lorenzo: además de la comida, el vino es uno de los motivos de orgullo moldavo

Hoy te presento algunas impressiones sobre Moldavia escribido por Miriam Lorenzo que es una voluntario en Voluntariado Europeo. Miriam es en Moldavia casi un año. Que piensa ella sobre Moldavia puedes leer aqui.

Cuand1o me aceptaron para hacer un Voluntariado Europeo a través del programa Erasmus+ en Moldavia, no sabía prácticamente nada del país, ni siquiera pronunciar correctamente el nombre de la capital, Chisinau (Kisinau). Después de una pequeña investigación descubrí que es un pequeño país entre Ucrania y Rumanía de menos de 3 millones de habitantes, que debido a su pasado soviético hablan ruso además de rumano/moldavo y que es uno de los países más pobres de Europa con la consecuente alta tasa de emigración.

Finalmente cuando llegué a finales de enero del 2017 a Chisinau, descubrí el frío que hace en el país ya que pasé el primer mes o incluso más tiempo siempre con temperaturas bajo cero; y que por algún motivo que aun no he llegado a descubrir después de 10 meses, la ciudad es oscura, muy oscura, incluso aunque estés en calles principales, aunque no por ello significa que sea peligrosa.

Recuerdo que al día siguiente de llegar fui por primera vez a la Placinte, que es una cadena de restaurantes que ofrecen comida tradicional a precios económicos y probé mis primeras placintes, una especie de empanada/pastel hojaldrado que suelen rellenar de patata, queso, col o manzana entre otra variedad de cosas. Más tarde descubrí los pelmeni y sopas como la borscht, de influencia rusa, el sarmale y quizá el plato más tradicional aunque no exclusivo de Moldavia como es la mamaliga, una masa de color amarillo hecha con harina de maíz y sémola que se suele consumir con queso o sarmale, una variedad de la polenta italiana.

Además de la comida, el vino es uno de los motivos de orgullo moldavo. Tienen varias bodegas por todo el territorio del país, entre ellas algunas muy conocidas como Cricova o Milestii Mici, éstas son las bodegas de vino más grandes de Europa con una longitud de más de 200 kilómetros, aunque sólo 60 están en uso y como es evidente se necesita un coche para poder visitarlas. Como no soy muy fan del vino sólo he visitado Cricova, que es una visita muy recomendable y al estar muy cerca de Chisinau no lleva mucho tiempo ir allí.

A pesar de que cuando llegué la ciudad parecía muy gris, ya que en invierno suele estar la mayor parte del tiempo nublado y la arquitectura soviética con bloques de viviendas iguales y sin ornamentos con la que se reconstruyó la ciudad después del terremoto de 1940 y la II Guerra Mundial, es en general muy sobria, la primavera es una explosión de verde por toda la ciudad y caminar por cualquiera de la multitud de parques que hay en Chisinau es una experiencia increíble.  Una de mis actividades favoritas durante la primavera fue comprar un café en la multitud de puestos de café que hay en cualquier esquina desde que empieza el buen tiempo y sentarme en alguno de los parques a leer, escuchar música o simplemente disfrutar del tiempo. Hablando del tiempo, como ya dije el invierno es frío pero en cambio el verano es muy caliente, pudiendo llegar a 40 grados algunos días.  La primavera es muy recomendable para visitar algunos de los sitios históricos y naturales que hay fuera de Chisinau. Tipova, Saharna, Soroca, Orheiul Vechi o el parque natural de Codru son lugares que merecen una visita para disfrutar del campo moldavo. En caso de estar interesados en temática religiosa, por toda Moldavia hay docenas de monasterios para visitar siendo interesante ver la diferente arquitectura e imaginería en la religión ortodoxa. Debido a la prohibición de la religión durante la URSS y la destrucción de muchos monasterios por parte de los comunistas, ahora la religión ha surgido con más fuerza que nunca siendo un país muy conservador.

Respecto al idioma, como ya dije en general todo el mundo habla ruso y rumano/moldavo, aunque se sientan más cómodos usando uno u otro en función del ambiente donde se han criado y educado. Muy poca gente habla inglés, solamente gente joven y no toda, y aunque en general no tienen problema en cambiar de moldavo a ruso o de ruso a rumano en función del idioma en el que tú les hables, ruso en mi caso, alguna gente piensa que el idioma que uses refleja tu orientación política, pro-ruso o pro-europeo, y no les gusta. Sorprendentemente me he encontrado con gente mayor que habla español porque debido a las relaciones entre Cuba y la URSS pudieron ir a trabajar a Cuba.

Poco más que decir, que después de 10 meses no me arrepiento de haber tomado la decisión de venir a pasar un año de mi vida en Moldavia haciendo un Voluntariado Europeo, en mi caso trabajando con refugiados (sí, hay refugiados en Moldavia) porque es un país tan desconocido en el Oeste de Europa que probablemente de otra manera nunca hubiera visitado y que ya sea para disfrutar de la naturaleza, probar la comida y el vino o simplemente visitar un país europeo que en cierta medida aún conserva mucha influencia soviética, merece una visita.

 

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